domingo, 18 de noviembre de 2012

Diez falsos mitos sobre la cerveza...




El mundo de la cerveza, como muchos otros, cuenta con numerosos falsos mitos que se han ido creando con el paso del tiempo. Desde el Club de las Grandes Cervezas del Mundo, Lourdes Martínez nos aclara en este artículo diez de los más clásicos falsos mitos sobre la cerveza:

1. Las mejor cerveza se vende en las botellas verdes o transparentes, en lugar de marrones

En los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, en parte porque había una escasez de cristal marrón, los cerveceros europeos empezaron a enviar la cerveza en botellas verdes. Se convirtió entonces en un símbolo para las cervezas importadas.
Hay dos fenómenos que provocan el cambio de las propiedades organolépticas de la cerveza: uno es el cambio brusco de temperatura, pasar de unas temperaturas muy frías o calientes a temperatura ambiente en un reducido margen de tiempo; y otro fenómeno es la luz directa sobre la botella, ya sea la natural o bien en vitrinas iluminadas artificialmente en su interior.
Originalmente, el color de la botella que mejor protegía a la cerveza de la luz era la de color marrón o ámbar, mientras que la que menos era la transparente, y la intermedia la verde. Sin embargo, en la actualidad y gracias a las nuevas tecnologías al servicio de la fabricación del vidrio, se ha conseguido tratamientos en su elaboración para proteger el contenido de las botellas de la luz, sea cual sea su color.

2. Las cervezas se sirven calientes en el Reino Unido

Normalmente la cerveza en el Reino Unido se sirve a unos 10-12º, que es la temperatura de los barriles que están en el sótano y donde madura la cerveza acondicionada en barril. Este tipo de cervezas, muy sabrosas, no sabrían a nada si se bebieran como las españolas, casi congeladas. La diferencia de temperatura entre los dos países no significa que se sirvan calientes, sino un poco menos frías que aquí.
Las cervezas de Reino Unido son cervezas de Tipo Ale (de alta fermentación), cervezas con más matices que las cervezas de Tipo Lager (de baja fermentación) y que, si se sirven frías, pierden varias de sus propiedades organolépticas, siendo recomendable su temperatura de servicio a partir de los 7º centígrados. En España, las cervezas de Tipo Lager se sirven aún mas frías por varias razones, como son la climatología (se consumen mas como un refresco para calmar la sed o apaciguar el calor ambiente) y en otros casos para enmascarar el sabor amargo de ciertos lúpulos de forma que, al enfriar excesivamente las papilas gustativas de la lengua, éstas se adormecen al frío, haciendo mas bebestible la cerveza.

3. Las “Ale” son oscuras y las “Lager” son doradas

El color de la cerveza depende del tipo de malta utilizada, si es más o menos tostada. Existen gran variedad de maltas en función al grado de tostado, desde una malta pilsner  utilizada para tipo Lager estilo pilsner,  a una  malta chocolate para elaborar una tipo Ale estilo porter o la stout.

4. Las cervezas oscuras engordan más que las doradas

El color no tiene nada que ver con lo que engordan.Depende del contenido alcohólico: a más alcohol, más calorías.

5. Las cervezas oscuras son más fuertes que las doradas

El color de la cerveza depende del tipo de maltas utilizadas en su elaboración y no contribuyen al alcohol. Por ejemplo, la cerveza Guinness, una de las más negras, tiene aproximadamente unos 4,2º de alcohol, mientras que cervezas doradas como la Duvel belga superan los 8º.

6. Una buena cerveza debe ser fuerte

No necesariamente. Según lo compleja y matices que tenga, cuestión de gustos. Una de las mejores cervezas del mundo son las de trigo de Berlin, con apenas 3º de alcohol. También, las bitters inglesas que se toman en los pubs, tampoco suelen tener más de 3,5º.

7. Las cervezas Tipo Ale (alta fermentación) son cervezas británicas

En Alemania, muchos de los estilos más tradicionales son ales, por ejemplo las “kolsch” de Colonia o las “alt” de Dusseldorf. También, la mayoría de las cervezas belgas de calidad son ales. En España, todas las cervezas artesanales son de alta fermentación (tipo Ale).

8. La cerveza no marida bien con la comida

La cerveza es tan versátil como el vino en la mesa. Además, dónde el vino no llega en la mesa, llega la cerveza y viceversa. Por ejemplo, un plato que lleve vinagre marida perfectamente con cerveza y con vino no…
Preguntemos a los belgas, que tienen restaurantes especializados en “cocina a la cerveza”, en la que los platos se elaboran con cerveza y también otros con cartas de comida con su cerveza de acompañamiento. Y que hay mejor que una cerveza de trigo alemana con una salchicha blanca, un buen pescado blanco con una pils rubia, o una trapense oscura con un queso maduro o unas ostras con una porter. Y podemos seguir hasta abrir el apetito…

9. La cerveza sin alcohol no tiene calorías

La cerveza ‘sin alcohol’ presenta una cantidad de alcohol por ley en España inferior al 1 por ciento y muy pocos hidratos de carbono, de 2 a 5 g por cada 100 cc. Esto proporciona por cada cerveza consumida entre 40 y 80 kcal. En las cervezas 0,0 esta cifra es inferior.
La diferencia con las cervezas ‘normales’ es de apenas unas 50 calorías, que no es mucho en nuestro cómputo diario de calorías. Además, la cerveza, consumida de forma moderada (responsable) no engorda. Hay varios estudios médicos realizados al respecto que demuestran esta realidad.
Otra cosa es que se consuma de forma poco moderada y acompañada con comida: pinchos, tapas, etc.

10. Las cervezas americanas son muy malas y no saben a nada

La gente asocia cerveza americana con Budweiser. Y la verdad es que en Estados Unidos hay más de 1.000 pequeñas fábricas que elaboran cervezas de calidad en todos los estilos propios americanos y europeos. Un viaje a Estados Unidos y salirnos un poco de las cervezas típicas como Bud o Coors, elaboradas al 100% con maíz y no con malta de cebada, y descubriremos un nuevo mundo con muchas de las mejores cervezas que se elaboran en la actualidad en todo el mundo. Esto ha sido posible gracias a la revolución de las “micro-fábricas” y pubs que elaboran su propia cerveza, utilizando en su elaboración maltas, diferentes tipos de lúpulos y variedad de adjuntos cerveceros, que han transformado la industria cervecera de Estados Unidos en los últimos 25 años, teniendo ya una cuota del mercado EE.UU. actualmente de 6%
Y para finalizar un mito (de broma) avalado por Micromalta: “Las malas lenguas dicen que la cerveza engorda, pero nosotros damos una buena noticia: la cerveza no engorda, si algo engorda es el bebedor”.

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